Voltando para nossa terra

Depois de 2 anos e meio na Argentina, voltamos de vez para o nosso país. Foram anos maravilhosos, de muita aprendizagem, só que chegou a hora de voltar, de estar próximo da família e dos amigos.

A volta foi uma correria só e depois conto com mais calma. Além disso, a viagem de volta também foi bem complicada pois o voo atrasou, uma vez que a aeronave teve que passar por manutenção. No final, sofremos por conta de um atraso de 5 horas! Mas com todas as dificuldades chegamos bem. Estamos aqui desde segunda e agora estamos tratando de arrumar nossa casinha.

Deixo para vocês um lindo texto que o Renato escreveu para o pessoal do trabalho:

Sí, mis amigos, me despido, se termina una etapa muy importante de la vida. Argentina y Buenos Aires, me enseñaron mucho. No hablo solo de trabajo sino de la vida misma, de la idiosincrasia Argentina, del ser porteño, del ser argento. Aprendí tanta cosa que decidí hacer una lista de cosas que Argentina me enseñó en los 2 años y medio que me encuentro en la tierra Maradonesca.
Ante todo, aprendí que acá no se habla como dicen los libros, como plantean las gramáticas, acá se habla el porteño, con “che, boludo”, con palabras al revés con palabras en inglés que casi no se pueden entender (feisbú, yín,guasap y todo eso). Aprendí que acá hay que empezar la frase con “Che” y casi siempre terminarla con “boludo”. Es parte de la estructura.
Después aprendí que acá soy Rena, que aunque me resulte raro (en portugués, quiere decir reno, los bichos de papá Noel), acá es así, da mucha paja pronunciar tres silabas en cada nombre, por eso se los acorta y dos sílabas es lo máximo que te pueden dar. Tomatela, Rena, Renu, Reni, lo que quieras, este soy yo.
Aprendí a mirar el pronóstico antes de salir de casa a cada mañana. Aprendí a confiar en ellos, llevarme una campera y cagarme de calor el resto del día, o a no confiar en ellos, no llevarme la campera y cagarme de frío. Decidí que lo mejor es siempre tener una campera encima, sea Enero o Julio, no pasa nada.
Aprendí a sacar numerito para todo, sea en el banco, farmacia, panadería, kiosco, remisería, chinos, baños de restaurante. No importa, llegas y primero le preguntas a alguien donde se saca el numerito. Háganme caso, la última vez me fumé más de 20 minutos en la pana por falta de numerito. Error grave de mi parte.
Aprendí que una baldosa floja te puede poner de mal humor a cualquier hora del día, venis re contento con tu zapatilla nueva y siempre te salpica ahí, no queda otra sino putear, putear y putear la baldosa, pero seguís sucio y se te ven las gotitas en el jeans claro que llevas.
Aprendí a tomar mate y a cebármelos, después de quemarme la lengua un par de veces, tirar un par de mates tras un intento fallido de curarlos y al final decidir comprarme un mate de vidrio. Hoy me los tomo, los comparto y entiendo que es mucho más que un vaso, yerba y un “sorbete de metal” como se piensa por ahí. Hay una tradición en todo eso, y compartirlo es formar parte de experiencias y sentirse como uno más en tierras argentinas.
Bueno, aprendí que Buenos Aires es un lugar de gente muy copada, y aprendí que ser brazuca acá se siente muy bien. Les agradezco de verdad por toda la buena onda, por todo el aguante, por los lunes de fútbol, por los panchos en Cabildo y Juramento, por reírse de los malos chistes, por los cafés, por los martes de clases, por los domingos en familia, por enseñarme la lengua “como corresponde” y por tratarme como uno más. Me voy de Buenos Aires seguro que hoy soy una persona mejor, gracias a todo lo que viví por acá.
Cuando quieran, estaré en Rio, dispuesto a retribuirles un poco de lo que me dio Argentina.
Abrazos y gracias.
Aclaracion: Maradona nunca fue y nunca será mas grande que Pelé.


Besos!

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